¿Alguna vez habéis estado en un lugar con luces de colores, música alta, gente hablando a gritos a vuestro alrededor y gran cantidad de olores diferentes (comida, perfumes, "humanidad"...)?¿Recordáis algún momento así? ¿No sentisteis la necesidad de salir del lugar a tomar el aire o a despejaros? Lo más probable es que así fuera, por el estado de estrés que genera estar sometido a tantos estímulos diferentes a la vez. Algo parecido a ese estado puede llegar a generar la sobreinformación a la que nos vemos sometidos constantemente en nuestra cotidianidad.
El ser humano tiene una atención consciente limitada, es decir, por muchos estímulos que recibamos solo podemos procesar un número muy reducidos de los mismos. Cuando tratamos de procesar más información de la cuenta, saturamos nuestra mente, impidiendo una correcta memorización o comprensión de los datos. Digamos que nos damos un atracón de datos y el empacho nos anula por completo, nos intoxicamos de información o, como se conoce en la actualidad, nos infoxicamos.
En 1970, Alvin Toffler, en su libro Future Shock, ya habla sobre la sobrecarga informativa (information overload) y sus problemas, pero no es hasta finales de los noventa cuando surge el termino infoxicación de mano de Alfons Cornella, un experto en el mundo de la comunicación, fundador de Infonomia (consultoría especializada en estrategias de marketing, negocios, innovación... ), definiéndola como "exceso de información". Básicamente es una saturación de información que puede llegar a desarrollar Information fatigue síndrome (termino acuñado por David Lewis en 1996) y que consiste en un cuadro de ansiedad provocado por la inseguridad, perdida de control, el estrés o desconcierto que produce el enfrentarnos a tanta información en tiempos limitados o sin conocer su procedencia o por recibirla sin tener necesidad de ella como ocurre con las ventanas emergentes (tratar de entrar a una página y tener que cerrar 5 o 6 de publicidad por el camino) o los correos no deseados.
Pero ¿cómo podemos solucionar este problema si es la sociedad en la que vivimos la que nos empuja a manejar esos volúmenes de información? ¿Qué estrategias debemos seguir para ser eficientes y recabar el máximo de datos en el menor tiempo posible? En una sociedad en la que los datos cambian a una velocidad en la que no te da tiempo a reflexionar sobre los mismos es muy difícil, pero podemos poner en práctica algunas estrategias que, aunque no solucionen del todo el problema, nos ayudarán a separar la paja del plomo:
- Rastreadores de información: ayudan a analizar la información que proviene de unidades de contenido sin estructurar. Entre ellos encontramos
- Barras que suprimen ventanas emergentes.
- Clasificación del correo electrónico.
- Uso efectivo de los recursos que la red nos ofrece como, por ejemplo, buscadores, preferencias del servidor, selección de grupos dentro de las redes sociales...
- Tener una opinión crítica y ser conscientes de nuestras limitaciones como seres humanos. No podemos saber de todo, biológicamente no somos capaces. Debemos aprender a establecer prioridades reales y desarrollar un pensamiento crítico que nos ayude a marginar la información; saber elegir lo que es relevante y mostrarnos seguros con nuestras decisiones.
Por último, una frase de Alfons Cornella que bajo mi punto de vista define perfectamente la situación actual en la que nos encontramos: "Estás intoxicado cuando lees sin entender lo que lees".
Un saludo
ELENA
Fuentes usadas:
Excelente Elena, al igual que la presentación, me gustó está bien completo el análisis, me parece bien interesante el enfoque que le has dado a tu opinión y los enlaces también me parecen bien apropiados, y en cuanto a la estética bien discreto el diseño, te felicito. Arelis García
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